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jueves, 4 de febrero de 2021

ESTRÉS Y ENTRENAMIENTO (I)

     La mayoría de los deportistas  no tienen una vida dedicada al deporte, solamente unos pocos pueden permitirse ese lujo y carecen de horarios o disponibilidad para calzarse sus zapatillas y salir a realizar su entrenamiento, o rodar unas horas en bicicleta, a veces en horas completamente intempestivas. Aún así, la mayoría lo consigue a pesar de todos los condicionantes que puede conllevar, el estrés que puede ocasionar para luego realizar el resto de quehaceres diarios.

    La repercusión que tiene esto en muchos de los atletas que preparo va más allá del propio hecho de hacerlo, sino un impacto emocional de muchas replicas o comentarios sobre sus hábitos, muchas veces infundados y sin conocimiento de causa, sin conocer siquiera el enorme esfuerzo que realiza el deportista para mantener o sacar su entrenamiento, mientras otros se relajan o comen tranquilamente en sus casas e incluso hacen una siesta.

    A pesar de ello, continúan con su ritmo, otros evidentemente ceden ante presiones o imposibilidad de mantener horarios que alteran drásticamente el ritmo circadiano entre el trabajo, entrenos, familia, etc.

    Realmente dejando de lado los condicionantes externos, relacionales o peroratas de gente desconocedora de ello, me gustaría comentar factores que pueden ayudar al atleta motivado e implacable a mantener su hábito y obviar lo anteriormente comentado, esta será de las primeras entradas.


    Las modas nutricionales actuales se están cobrando multitud de víctimas de este estilo de vida, los nuevos conceptos de restricción de carbohidratos, paleodietas, enfoques cetogénicos etc... Han conseguido reducir las tasas metabólicas basales de muchos atletas aproximadamente a la de un grillo sin hacer la relación kcal/"g" y día.

    Una reducción sistemática de los hidratos de carbono en detrimento de los mismos por proteínas o grasas, conlleva a un aumento marcado del cortisol sanguíneo que ineludiblemente afectará al sistema hormonal, veamos un gráfico básico de por dónde se empieza a fraguar la catástrofe:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16320174/




    Aquí se puede comprobar que un mayor uso de la Pregnenolona (sustrato principal de la que se derivan la mayoría de las hormonas, entre ellas el cortisol) hará que exista una menos presencia de testosterona(DHEA-previo, variantes) en total. 


    Una tasa de cortisol elevada en cuerpo, ya sea por el estilo de vida, dieta mal establecida o uso indiscriminado de Corticoides, suele traer consigo tras un uso prolongado de estos mismos, un aumento de grasa corporal, la mayoría deslocalizada, perdida densidad ósea, hormonas alteradas y la famosa cara de media luna derivada de su uso, pero esto no es necesario, si consigues estresarte de manera sistemática sin dar un reposo a tus glándulas suprarrenales con ejemplos antes expuestos y una ingesta deficiente de hidratos de carbono.

 

   A pesar de algunos de ellos conocer todo esto, mantienen estilos nutricionales bajos en grasa y con una ración proteica no difícil de calcular por aquellos que sepan hacer sumas y restas de 0,6-1,2 g  proteína/kg peso corporal y día, la ingesta de carbohidratos sigue siendo escasa, a pesar de las demandas de sus entrenos.

    Estos deportistas experimentarán una recuperación inferior, atenuarán los síntomas de un déficit energético severo de energía de fácil oxidación(carbohidratos) frente aquellos que premeditadamente huyen de ellos sino hacen su sesión de 6h si es que la consiguen acabar.

    De igual manera, muchos entendidos me dirán que la restricción de carbohidratos, o su agotamiento  en el músculo, activará la PGC-1 alfa de manera más eficiente, siendo este el principal marcador de la "biosíntesis mitocondrial " y enfocarlo en el entrenamiento, no en competición, puede ser un manejo dietético interesante.

Esto sin duda, "puede" que sea cierto:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22848618/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19448691/

Pero parece ser que una expresión del mismo no consigue alcanzar todos los objetivos de dicha manipulación dietética, o al menos de difícil cuantificación o que se viera reflejado en W , min/km o min/100m.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22308395/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18073319/


     En todo caso, también deberíamos partir que una fibra sin suficiente glucógeno no podrá ejercer todo su potencial y en gran parte muchas de ellas quedarían sin reclutar, sin haber sufrido el n.º determinado de contracciones necesarias para generar una adaptación posterior al ejercicio en sí, esto lo podemos valorar en gran medida con ciclistas cuándo realizan ejercicios de alto torque, imprescindible llevar el ejercicio al fallo o desacople cardiaco ponderable por el propio deportista, ... pero las tiendas de glucógeno al máximo para conseguir reclutar la mayoría de las fibras, en particular de la cadera, de manera insistente el gesto lo trabajo con mis ciclistas de montaña de manera aún más incipiente que los de carretera, ya que la estabilidad de la cadera permitirá un mejor control del centro de gravedad y mantener la cadena de fuerza para evitar patinazos o caídas en zonas delicadas de poco rozamiento y gran pendiente.



En resumen, establecer  tiempos contrastados de descanso en la vida de muchos deportistas no profesionales(y profesionales) conseguirán establecer mejores perfiles hormonales y de energía, además de un control de peso más estable, mantenimiento de motivación y sobre todo evitando infecciones o enfermedades derivadas de un patrón de cortisol alto que a la larga podrá tener efectos anteriormente descritos afectando más allá del entrenamiento.

Una manipulación dietética acorde y no pragmática, flexible, con una ingesta razonable de hidratos de carbono de un mínimo de 8 g HC / kg peso corporal al día, podrá ser suficiente para optimizar los requerimientos deportivos y de salud de la mayoría de los deportistas no profesionales.




David.








lunes, 25 de enero de 2021

ADAPTACIONES AL CALOR Y DIETA

    El calor, en los deportes de largo aliento siempre ha sido el talón de Aquiles de la mayoría de los deportistas, muchos de ellos prescinden directamente de exponerse a ello preservando su homeostasis aprovechando horarios y momentos del día de menor irradiación solar para conseguir mantener sus ritmos objetivo de entreno y no perecer en el intento.

    La necesidad de termo-regularse y el cuerpo disponer de mayor flujo sanguíneo para la transpiración en la superficie de la piel hace que los músculos y otros órganos vean una menor afluencia de sangre con la consiguiente bajada de rendimiento y estrés central derivado. Malas sensaciones, imposibilidad de alcanzar ritmos marcados por livianos que parezcan en otras condiciones etc...

    La ventaja adquirida de enfrentarnos a estas circunstancias es una adaptación periférica a una mejor sudoración y regulación de temperatura corporal y central, aparte de una mejora apreciable en un breve espacio de tiempo del incremento del volumen plasmático, digamos, "un parámetro" que dicta tu estado de forma.


    El entrenamiento en calor, puede asemejarse en cierta medida al entrenamiento en altitud, de hecho, parte de sus adaptaciones pretendidas son similares al final de cada campo por separado, pero parece ser que la mejora en la HB mass no correlaciona de igual manera que el mismo resultado obtenido con el entrenamiento en altitud como refleja el siguiente artículo de una buena y profunda revisión:  

https://journals.lww.com/acsm-essr/Fulltext/2021/01000/Heat_Versus_Altitude_Training_for_Endurance.7.aspx?context=FeaturedArticles&collectionId=2

Extracto:

"Aunque a primera vista el entrenamiento en ambientes cálidos puede parecer más factible desde el punto de vista logístico que el entrenamiento en altitud para la mayoría de los atletas, las prácticas exitosas de entrenamiento con calor pueden requerir la misma ejecución meticulosa que se requiere con el entrenamiento en altitud. Hasta donde sabemos, solo tres estudios han demostrado mejoras en el rendimiento del ejercicio de resistencia en temperaturas templadas después de las prácticas de entrenamiento con calor ( 7,9,14 ). Los atletas en los tres estudios antes mencionados ( 7,9,14 )"


    Mi experiencia particular siempre ha sido positiva empleando el calor como aliado en la adquisición de la mejora física, he alentado a muchos atletas que preparo a realizar determinados entrenos basados en RPE en lugar de objetivos de potencia preestablecidos para favorecer en primer lugar la tolerancia al ejercicio en esas condiciones, las primeras semanas como objetivo de aclimatarse para posteriormente poder ir aproximándonos a intensidades más acordes y una RPE contenida.

    Las mejoras en competición en ambientes templados fue sustancial, sobre todo como se instruye en el articulo, bajada de ritmo cardiaco a intensidades similares pre exposición estrés  -  térmico.

    El tema del post pretende no indagar en el empleo del campo de entrenamiento calor/altitud, que he dejado una buena referencia para investigación personal al respecto previamente, sino en las posibles contra venencias de determinadas dietas / alimentos en el impacto de las adaptaciones por calor.

    Existen en nuestro cuerpo una serie de proteínas llamadas proteínas de choque térmico, multitud de ellas que desencadenan tras la exposición al estrés térmico una serie de señales que implementan en las células adaptaciones al mismo, estando prevenidas ante próximos estresores, las más conocidas son las HSP 70, 60 y 90 aunque existen varias de menos tamaño (sHPS) de igual función.

    Estas proteínas pueden verse afectadas por evidentemente muchos factores como medicamentos, enfermedades (cáncer desgraciadamente, sobre expresadas) etc... Pero parece que alimentos pueden tener un gran impacto en la manifestación de los mismos, sobre todo aquello que aparece en multitud de publicidad y revistas de "riguroso prestigio" de comida "sana" o recomendaciones como serían las bondades de los flavonoides, presente en frutas, verduras y demás.

    Pues parece que la inhibición real de las proteínas de choque térmico mediante la ingesta de los mismos puede afectar agudamente a las adaptaciones al calor y dichas proteínas: 

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2085852/#

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1321338/

    Y por consiguiente aumentar el daño producido por el mismo en el tracto intestinal y epitelio:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10590836/

     

    La supresión de estas proteínas parecen tener un objetivo terapéutico notorio en enfermedades como el cáncer colorrectal, de ahí que una dieta frecuente en verduras y frutas contribuya sustancialmente a evitar este tipo de tumor.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33023943/

    En particular se citan en varios artículos el reconocido flavonoide quercetina, conocido por sus propiedades anti-cáncer ya mencionadas, promotoras de la salud, un antioxidante de los más frecuentes en la mayoría de verduras y frutas que ingerimos a diario : 

https://www.researchgate.net/publication/340970764_Quercetin_Attenuates_Atherosclerosis_via_Modulating_Oxidized_LDL-Induced_Endothelial_Cellular_Senescence




    Dicho flavonoide se encuentra en mayor medida en alimentos ricos en FODMAPs  realmente está casi presente en gran cantidad de alimentos que ingerimos a diario.

    Varios estudios han comparado el efecto de dichos FODMAPs en los síntomas gastrointestinales ocasionados por el ejercicio en ambiente caluroso, encontrando estos últimos como los mayores desencadenantes del GI vs dietas más bajas en FODMAP: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31652404/

    Parece que el GI es un reflejo de la posible contra venencia que existe entre alimentos con mayor presencia en flavonoides que minimizan la expresión de las proteínas de choque térmico disminuyendo las vellosidades intestinales a diferencia de otros alimentos inferiores en fructanos y derivados que técnicamente no disminuyen la endotoxemia provocada por el ejercicio en el calor, pero que reducen el malestar gastrointestinal, en muchos casos factor limitante en pruebas que se desarrollan en tales ambientes: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27097380/



    Simplemente esto es una opinión personal, intentar encontrar un nexo entre la posible reducción de alimentos particularmente problemáticos, que puedan minimizar nuestras adaptaciones al calor y por consiguiente nuestros resultados más adelante en esas condiciones estresantes que tendríamos que enfrentarnos.

    Por supuesto no aliento una reducción de la ingesta de frutas y verduras en ningún momento ni que nadie deje sus hábitos saludables y diarios de lado, ya que los flavonoides se han demostrado útiles para reducir múltiples dolencias y mejorar la salud en general en la mayoría del grueso de la población, pero tal vez minimizar una ingesta de fruta y verdura tras un entreno en condiciones cálidas puedan ayudar a mejorar las ganancias y evitar síntomas gastrointestinales en la medida de lo posible.




David.